Una coalición de 12 estados de Estados Unidos presentó una demanda antimonopolio contra la propuesta de fusión de 110 mil millones de dólares entre Paramount Skydance y Warner Bros. Discovery (NASDAQ:WBD), aumentando el riesgo de largos retrasos regulatorios y mayor incertidumbre para los inversionistas.
La demanda, encabezada por la fiscal general de California, sostiene que la operación reduciría la competencia en la distribución cinematográfica y elevaría los costos para los consumidores. Los reguladores están especialmente preocupados por la participación estimada de 27% que tendría la empresa combinada en el mercado estadounidense de distribución de películas.
Los retrasos regulatorios podrían aumentar la presión financiera
El acuerdo de fusión establece como fecha límite el 30 de septiembre de 2026. Si la operación se retrasa más allá de ese plazo, Paramount Skydance podría enfrentar una penalización de aproximadamente 650 millones de dólares por trimestre. Si la fusión fracasa definitivamente, la empresa podría verse obligada a pagar una multa por terminación de 7 mil millones de dólares.
Ambas compañías también enfrentan desafíos financieros. Paramount Skydance mantiene un elevado nivel de deuda, mientras que Warner Bros. Discovery reportó recientemente pérdidas mayores a las esperadas, limitando la capacidad de ambas para afrontar un proceso legal prolongado.
Los inversionistas siguen de cerca la confianza del mercado
La confianza de los inversionistas también se ha visto afectada por la reciente venta de más de dos millones de acciones por parte del director ejecutivo de Warner Bros. Discovery, David Zaslav, así como por las críticas a su paquete de compensación.
Al mismo tiempo, el incremento en la actividad del mercado de opciones y en las posiciones cortas refleja que los participantes esperan una mayor volatilidad mientras continúa el proceso regulatorio.
Wall Street cree que la operación aún podría concretarse
Algunos analistas consideran que la demanda podría retrasar la operación, pero no impedirla, al señalar que las empresas tradicionales de medios necesitan mayor escala para competir con gigantes tecnológicos como Alphabet, Amazon y Apple.
Mientras no exista una mayor claridad regulatoria, es probable que los inversionistas mantengan una postura cautelosa.
