Los precios del oro subieron el jueves, impulsados por la caída de los precios del petróleo y un debilitamiento del dólar estadounidense tras los avances diplomáticos entre Israel y Líbano, mientras los inversionistas esperan la publicación de importantes datos laborales de Estados Unidos.
A las 06:23 ET (10:23 GMT), el oro al contado avanzaba 0.7% hasta los 4,465.24 dólares por onza, mientras que los futuros del oro ganaban 0.6% y se ubicaban en 4,493.12 dólares por onza.
El metal precioso encontró apoyo después de que Israel y Líbano acordaran renovar un frágil alto al fuego, lo que aumentó las expectativas de que un eventual avance diplomático pudiera facilitar un acuerdo más amplio entre Estados Unidos e Irán.
Cualquier posible entendimiento entre Washington y Teherán sigue estrechamente ligado a la estabilidad en Líbano, donde fuerzas israelíes respaldadas por Estados Unidos han estado enfrentándose a combatientes de Hezbolá apoyados por Irán.
Tras una cuarta ronda de conversaciones mediadas por Estados Unidos, Israel y Líbano señalaron que la tregua estaría “supeditada al cese total del fuego por parte de Hezbolá y a la evacuación de todos los operativos de Hezbolá” de las zonas situadas al sur del río Litani.
“Estos pasos permitirán avanzar hacia un acuerdo integral de paz y seguridad”, indicaron ambas partes en un comunicado conjunto.
Hezbolá no participó en las negociaciones.
Los mercados también siguieron de cerca las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien afirmó el miércoles que las conversaciones con Irán podrían registrar avances importantes tan pronto como este fin de semana. Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán aseguró que los canales de comunicación con Washington permanecen abiertos.
Además, el Wall Street Journal informó que Trump habría comunicado a sus asesores que no reanudará ataques contra Irán a menos que fuerzas estadounidenses sufran bajas.
Mientras tanto, aumenta la presión política dentro de Estados Unidos para poner fin al conflicto. La Cámara de Representantes aprobó una resolución destinada a limitar nuevas acciones militares, aunque la medida todavía requiere la aprobación del Senado.
La caída del petróleo favorece al oro
Los mercados energéticos reaccionaron positivamente a los avances diplomáticos.
Los futuros del Brent retrocedieron 1.5% hasta los 96.30 dólares por barril, mientras que el crudo West Texas Intermediate cayó 1.2% hasta los 94.84 dólares por barril.
A pesar del retroceso, los precios del petróleo continúan muy por encima de los niveles previos al conflicto. Las restricciones al tránsito comercial por el Estrecho de Ormuz siguen afectando la oferta global de energía y mantienen vigentes las preocupaciones inflacionarias.
Los inversionistas temen que los altos costos energéticos puedan generar nuevas presiones sobre los precios, obligando a los bancos centrales a mantener tasas de interés elevadas durante más tiempo. Este escenario suele ser menos favorable para activos que no generan rendimiento, como el oro.
Sin embargo, los rendimientos de los bonos gubernamentales bajaron durante la jornada, brindando apoyo adicional al metal precioso. Tanto el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a dos años como el de referencia a diez años registraron descensos.
“Esperamos que la mayoría de los bancos centrales de los mercados desarrollados, incluida la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y otros, mantengan las tasas sin cambios en el corto plazo”, señalaron analistas de UBS.
La atención se centra en el reporte de empleo de Estados Unidos
Ahora los mercados esperan la publicación del informe mensual de empleo de Estados Unidos prevista para el viernes, el cual podría ofrecer nuevas señales sobre la fortaleza del mercado laboral y el impacto económico del conflicto en Medio Oriente.
La información será seguida de cerca por la Reserva Federal, que continúa equilibrando su objetivo de contener la inflación con la necesidad de respaldar el crecimiento del empleo.
Cualquier señal de desaceleración en el mercado laboral podría modificar las expectativas sobre la trayectoria futura de las tasas de interés y, en consecuencia, influir en la demanda de activos refugio como el oro.
