Philip Lane, economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), identificó el aumento de la inversión en inteligencia artificial como un factor importante para los rendimientos de los bonos a nivel mundial, debido al mayor endeudamiento a largo plazo de empresas estadounidenses que financian proyectos relacionados con esta tecnología.
En una entrevista con la agencia italiana de noticias ANSA, publicada el martes, Lane describió la inteligencia artificial como posiblemente el asunto económico global más importante y señaló que las inversiones en esta tecnología están incrementando la demanda de financiamiento a largo plazo.
Según Lane, la actividad relacionada con la inteligencia artificial también está impulsando el comercio internacional este año, especialmente en semiconductores y otros materiales utilizados en el desarrollo de esta tecnología. Indicó que Europa participa en la cadena de suministro de inteligencia artificial “hasta cierto punto”.
Lane explicó que la expansión de las inversiones en inteligencia artificial en Estados Unidos es uno de los factores que contribuyen al aumento de los rendimientos de los bonos a largo plazo. Añadió que los mayores costos de financiamiento, particularmente cuando responden a acontecimientos fuera de Europa, pueden desacelerar la actividad económica de la zona euro y reducir las presiones inflacionarias.
El BCE tendrá en cuenta estos efectos junto con su evaluación general de la inflación y los riesgos económicos al determinar su política de tasas de interés, señaló.
Precios de la energía e inflación siguen siendo factores centrales para el BCE
En relación con los mercados energéticos, Lane indicó que el aumento de los precios todavía no ha provocado efectos inflacionarios secundarios significativos en la zona euro.
“Hasta ahora no hemos observado efectos de segunda ronda muy pronunciados. Seguimos vigilándolos”, afirmó.
Lane señaló que persiste la incertidumbre sobre el alcance con el que los mayores costos energéticos se trasladarán a los precios del conjunto de la economía. También advirtió que es “demasiado simplista” clasificar las condiciones económicas actuales como correspondientes directamente al escenario base o al escenario adverso del BCE.
De acuerdo con Lane, el impacto de los precios de la energía ha sido el principal factor detrás de los recientes aumentos de las tasas de interés del banco central.
El economista explicó que la economía de la zona euro se mantuvo estable durante el verano, apoyada parcialmente por una reducción temporal de los precios energéticos tras un entendimiento entre Irán y Estados Unidos.
Sin embargo, señaló que los nuevos incrementos en los precios de la energía y la incertidumbre relacionada con el conflicto generan dudas sobre la continuidad de ese apoyo.
Apoyo fiscal y evolución de los salarios
Lane también abordó los cambios en el entorno fiscal y señaló que el apoyo económico de este año incluye el programa alemán de infraestructura y defensa, así como el último año del fondo de recuperación Next Generation de la Unión Europea.
Según explicó, estas medidas tendrán un efecto diferente sobre las perspectivas fiscales en los próximos años.
Al referirse a la situación económica de Italia, donde recientemente se reportó una inflación de 4.1%, Lane señaló que la asistencia a los hogares de menores ingresos debería ser focalizada, en lugar de aplicarse mediante una expansión fiscal generalizada.
Indicó que una ampliación general del gasto público “no va a ayudar a que la inflación regrese al 2% de manera oportuna”.
Las proyecciones de septiembre del BCE indican que el crecimiento de los salarios en Italia superaría la inflación tanto en 2027 como en 2028.
No obstante, Lane advirtió que aumentos salariales excesivamente rápidos podrían afectar la capacidad de Italia para atraer inversión extranjera y fomentar la contratación de trabajadores.
Lane destaca los costos de financiamiento y la estabilidad de precios
Lane defendió los incrementos de las tasas de interés del BCE como una medida destinada a mantener la estabilidad económica y contener la inflación.
Advirtió que una inflación sostenida de 3% o 4% tendría consecuencias importantes para los hogares y podría contribuir a elevar las tasas de interés a largo plazo si las empresas y los consumidores comenzaran a anticipar que los precios continuarían aumentando a ese ritmo.
También señaló que los gobiernos deberían incorporar mayores costos de financiamiento en su planeación presupuestaria y dar prioridad a reformas estructurales destinadas a favorecer el crecimiento económico.
Sus declaraciones abordaron la relación entre la inversión mundial en inteligencia artificial, las condiciones del mercado de bonos, los precios de la energía y las políticas fiscales nacionales, mientras el BCE evalúa la orientación adecuada de su política monetaria.
