Las solicitudes iniciales de apoyo por desempleo en Estados Unidos disminuyeron inesperadamente durante la semana que terminó el 3 de octubre, según los datos publicados este jueves por el Departamento de Trabajo, lo que indica que las nuevas solicitudes se mantuvieron en niveles relativamente bajos.
El informe mostró que las solicitudes por primera vez descendieron en 2,000, hasta ubicarse en 197,000, frente a las 199,000 registradas la semana anterior, después de una revisión al alza.
Los economistas habían previsto un incremento a 200,000 solicitudes, tomando como referencia la cifra de 197,000 reportada originalmente para la semana previa.
Por lo tanto, el dato más reciente se ubicó por debajo de las expectativas del mercado, lo que sugiere que el número de trabajadores que solicitaron por primera vez el apoyo por desempleo continuó siendo moderado.
El promedio de cuatro semanas también registra una disminución
El Departamento de Trabajo también informó una reducción en el promedio móvil de cuatro semanas de las solicitudes iniciales de desempleo, un indicador utilizado para suavizar las fluctuaciones semanales de los datos.
El promedio descendió en 2,500 solicitudes, hasta situarse en 198,000, frente a la cifra revisada de 200,500 correspondiente a la semana anterior.
La disminución tanto en las solicitudes semanales como en el promedio de cuatro semanas indicó que las nuevas peticiones de apoyo por desempleo continuaron relativamente estables en niveles bajos.
Los economistas e inversionistas siguen de cerca las solicitudes iniciales de desempleo porque ofrecen información sobre las condiciones del mercado laboral, particularmente sobre las tendencias de despidos.
Aunque estas cifras permiten evaluar el ritmo de nuevas solicitudes, no proporcionan una visión completa de las contrataciones ni del crecimiento general del empleo.
Los datos más recientes mostraron un número de solicitudes inferior al previsto por los economistas, aportando nueva información sobre el mercado laboral estadounidense mientras los inversionistas continúan evaluando las perspectivas económicas y la política monetaria de la Reserva Federal.
