Puntos clave
- La caída del oro desde máximos históricos ha llevado a revisar las expectativas para los próximos meses.
- El aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro, la fortaleza del dólar y una menor demanda de los inversionistas han generado importantes obstáculos para el metal.
- Las previsiones para la segunda mitad de 2026 han sido reducidas a medida que los mercados se adaptan a un escenario de tasas elevadas durante más tiempo.
- Aunque la demanda de los ETF se ha debilitado, las compras de los bancos centrales continúan ofreciendo apoyo.
- Los factores estructurales que respaldan la perspectiva alcista de largo plazo siguen vigentes.
La reciente caída del oro se ha vuelto cada vez más difícil de ignorar para los inversionistas.
Después de alcanzar máximos históricos a principios de año, el metal precioso ha experimentado una corrección significativa que ha llevado los precios a terreno negativo en lo que va del año y ha obligado a reevaluar los factores que impulsaron el rally previo.
La debilidad se ha producido a pesar de la persistente incertidumbre geopolítica y de las continuas compras por parte de los bancos centrales, lo que pone de manifiesto el cambio de enfoque de los mercados hacia las tasas de interés, los rendimientos de los bonos y las condiciones financieras.
Se reducen las previsiones ante la persistencia de los obstáculos
La combinación de mayores rendimientos del Tesoro, un dólar más fuerte y una demanda más débil de los fondos cotizados en bolsa probablemente seguirá pesando sobre el oro durante más tiempo del previsto inicialmente.
Como consecuencia, un analista ha reducido sus previsiones para el resto de 2026.
Ahora se espera que el oro promedie 4,300 dólares por onza en el tercer trimestre y 4,600 dólares por onza en el cuarto trimestre, frente a estimaciones previas de 4,850 y 5,000 dólares por onza, respectivamente.
Aunque algunos economistas continúan anticipando que la Reserva Federal mantendrá las tasas sin cambios, los elevados rendimientos y la fortaleza del dólar seguirán representando desafíos para el oro en el corto plazo.
Las expectativas sobre tasas han cambiado
El principal factor detrás de la reciente debilidad del oro ha sido una importante revisión de las expectativas sobre la política monetaria.
Tras los últimos mensajes de la Reserva Federal, los inversionistas han retrasado las expectativas sobre futuros recortes de tasas.
Ese ajuste ha impulsado al alza los rendimientos de los bonos del Tesoro y ha fortalecido al dólar estadounidense, creando un entorno menos favorable para activos que no generan rendimiento, como el oro.
Históricamente, el metal suele verse presionado cuando aumentan los rendimientos reales y el dólar se fortalece, ya que ambos factores elevan el costo de oportunidad de mantener oro.
La demanda de refugio no ha compensado la presión
Uno de los aspectos más llamativos de la reciente corrección es que las tensiones geopolíticas no han provocado el mismo flujo de compras defensivas observado en episodios anteriores de incertidumbre.
En cambio, los inversionistas se han concentrado más en las implicaciones inflacionarias de esos acontecimientos y en cómo podrían influir en las futuras decisiones de política monetaria.
Como resultado, la demanda de refugio no ha sido suficiente para contrarrestar el impacto de los mayores rendimientos y la fortaleza de la moneda estadounidense.
Los inversionistas en ETF muestran mayor cautela
Los fondos cotizados en bolsa desempeñaron un papel fundamental en el fuerte desempeño del oro durante la primera parte del año.
Las entradas de capital ayudaron a elevar las tenencias de ETF a sus niveles más altos desde 2022 y proporcionaron un importante respaldo a los precios.
Sin embargo, la tendencia cambió en marzo cuando los participantes del mercado reconsideraron las perspectivas de la política monetaria estadounidense.
Los mayores rendimientos y un dólar más fuerte impulsaron la toma de utilidades, especialmente entre los inversionistas norteamericanos, provocando una reversión significativa de los flujos hacia estos fondos.
Actualmente, las tenencias globales de ETF respaldados por oro se sitúan alrededor de 1.5% por debajo de los niveles registrados al inicio del año.
Aunque las entradas recientes sugieren que la presión vendedora podría estar disminuyendo, es poco probable que los ETF proporcionen el mismo apoyo que ofrecieron en 2025.
Los bancos centrales siguen respaldando al mercado
Mientras la demanda de inversión se ha debilitado, los bancos centrales continúan representando un importante pilar de apoyo para el oro.
Las instituciones oficiales añadieron aproximadamente 244 toneladas de oro durante el primer trimestre de 2026.
Polonia se mantuvo entre los compradores más activos, mientras que China amplió a 19 meses consecutivos su racha de adquisiciones.
Otros bancos centrales de mercados emergentes también continuaron aumentando sus reservas.
Las perspectivas de largo plazo siguen siendo favorables.
De acuerdo con la encuesta más reciente del Consejo Mundial del Oro, el 84% de los bancos centrales espera que el oro represente una mayor proporción de las reservas mundiales durante los próximos cinco años, mientras que cerca del 90% prevé aumentar sus tenencias durante los próximos doce meses.
Los fundamentos de largo plazo permanecen intactos
Aunque la corrección reciente ha sido significativa, parece responder principalmente a factores macroeconómicos cíclicos y no a un deterioro de los fundamentos estructurales del oro.
Las compras de los bancos centrales siguen siendo sólidas, la diversificación de reservas continúa y los riesgos geopolíticos permanecen elevados.
Sin embargo, el impacto de los mayores rendimientos y de la menor participación de los inversionistas ha resultado más fuerte de lo que muchos analistas esperaban.
Las previsiones han sido ajustadas a la baja, pero la visión general sobre el mercado permanece sin cambios.
Los factores estructurales que respaldan al oro siguen vigentes, aunque es probable que el avance futuro sea más gradual y más volátil de lo previsto anteriormente.
