El almacenamiento estratégico podría convertirse en la próxima gran fuente de demanda petrolera

Pipes at oil refinery

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Puntos clave

  • La crisis en el Estrecho de Ormuz puso de manifiesto los riesgos energéticos que enfrentan los países importadores de petróleo, impulsando planes para ampliar las reservas estratégicas y comerciales.
  • India, Australia, Singapur y Pakistán estudian importantes proyectos de almacenamiento que podrían requerir cientos de millones de barriles de crudo y combustibles.
  • La reposición de reservas de emergencia y el llenado de nuevas instalaciones podrían generar demanda de hasta 1,000 millones de barriles durante los próximos años.
  • Grandes exportadores, incluido Arabia Saudita, también evalúan ampliar sus redes globales de almacenamiento para reforzar la seguridad del suministro y el acceso a los mercados.

El prolongado cierre del Estrecho de Ormuz, que interrumpió temporalmente más de 10 millones de barriles diarios de exportaciones de crudo desde el Golfo Pérsico, ha cambiado de forma significativa la manera en que muchos países perciben la seguridad energética.

Para las naciones importadoras, la crisis sirvió como un recordatorio de los riesgos asociados con una fuerte dependencia de los suministros externos de energía.

Como consecuencia, diversos gobiernos de Asia-Pacífico están acelerando planes para ampliar tanto sus reservas estratégicas de petróleo como sus capacidades de almacenamiento comercial.

Desde India hasta Australia, los responsables políticos buscan garantizar que la próxima crisis energética no encuentre a sus economías vulnerables ante interrupciones severas del suministro.

Al mismo tiempo, los principales productores de petróleo también estudian cómo fortalecer sus propias redes de almacenamiento para mantener las exportaciones en caso de que rutas de transporte críticas vuelvan a verse afectadas.

Las reservas adquieren una importancia creciente

Antes del conflicto con Irán, pocos analistas y responsables políticos consideraban probable un cierre efectivo del Estrecho de Ormuz.

A pesar de décadas de tensiones geopolíticas en Medio Oriente, el tránsito de buques petroleros había continuado sin una interrupción total.

Esa percepción ha cambiado.

Meses de tráfico limitado y de incertidumbre sobre la reapertura contribuyeron a una crisis energética en Asia. La situación también llevó la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos a su nivel más bajo desde 1983 y redujo los inventarios en Cushing, Oklahoma, hasta niveles considerados críticos desde el punto de vista operativo.

La experiencia ha reforzado la importancia de contar con mayores reservas para amortiguar futuros choques de oferta y limitar el impacto de fuertes alzas en los precios.

El llenado de nuevas instalaciones podría impulsar la demanda

Aunque una mayor capacidad de almacenamiento mejora la seguridad energética, también crea una nueva fuente de demanda petrolera.

Las nuevas instalaciones deberán llenarse con crudo y combustibles refinados.

Según cálculos de Reuters, los proyectos de almacenamiento anunciados recientemente en India, Singapur, Australia y Pakistán podrían requerir alrededor de 500 millones de barriles para completar sus inventarios.

Además, los países miembros de la Agencia Internacional de Energía deberán reponer aproximadamente 400 millones de barriles liberados este año durante la mayor liberación coordinada de reservas de emergencia de la historia.

Países como Estados Unidos y Japón tendrán que reconstruir esos inventarios gradualmente.

También podrían necesitarse volúmenes adicionales para revertir la actual reducción de existencias causada por la fuerte demanda estacional.

En conjunto, estas necesidades podrían generar demanda por aproximadamente 1,000 millones de barriles a lo largo de varios años.

Ese proceso podría respaldar el crecimiento de la demanda mundial de petróleo y proporcionar un piso a los precios del crudo incluso después de que el tráfico por Ormuz vuelva a la normalidad.

India acelera sus planes de almacenamiento estratégico

India figura entre los países que más rápidamente han comenzado a actuar.

Aunque es el tercer mayor importador de petróleo del mundo, sus reservas estratégicas siguen siendo relativamente reducidas en comparación con consumidores importantes como China.

Actualmente, las instalaciones subterráneas del país pueden almacenar cerca de 5.33 millones de toneladas métricas de crudo, equivalentes a unos 39 millones de barriles o apenas ocho días de consumo nacional.

La crisis de Ormuz dejó al descubierto esa vulnerabilidad.

Por ello, el gobierno habría solicitado a la estatal Oil and Natural Gas Corp (ONGC) desarrollar y abastecer una nueva instalación estratégica, con una inversión estimada en 1,600 millones de dólares.

Otros países asiáticos también refuerzan sus reservas

Pakistán también está avanzando en proyectos de expansión.

Las autoridades han invitado a productores del Golfo Pérsico a establecer instalaciones de almacenamiento de crudo dentro de una futura Energy City cerca del puerto de Gwadar.

“En caso de emergencias como el estallido de una guerra, Pakistán tendrá el primer derecho de utilizar las reservas de petróleo”, declaró un funcionario paquistaní a medios locales en mayo.

Por su parte, Singapur, uno de los principales centros mundiales de comercio y almacenamiento de petróleo, está estudiando nuevas opciones para ampliar su capacidad subterránea de almacenamiento de combustibles.

El ministro de Energía y Ciencia y Tecnología, Tan See Leng, indicó que se están explorando espacios adicionales como parte de la estrategia energética de largo plazo del país.

Australia también ha anunciado inversiones significativas destinadas a reforzar su seguridad energética.

El gobierno planea destinar aproximadamente 10,000 millones de dólares australianos (7,000 millones de dólares estadounidenses) para aumentar sus reservas y capacidad de almacenamiento después de que la reciente crisis pusiera de manifiesto vulnerabilidades en el sistema de abastecimiento.

Arabia Saudita evalúa ampliar su red global de almacenamiento

La tendencia no se limita a los países importadores.

Los grandes exportadores también están reconsiderando sus necesidades de infraestructura.

Arabia Saudita, el principal exportador mundial de crudo, analiza la posibilidad de ampliar su capacidad global de almacenamiento para asegurar el acceso a los mercados durante futuras interrupciones.

Saudi Aramco ya cuenta con instalaciones de almacenamiento en varios mercados internacionales, especialmente en Asia.

Su presidente, Yasir Al-Rumayyan, confirmó que la compañía estudia nuevas expansiones.

“Estamos considerando seriamente contar con instalaciones de almacenamiento más grandes en todo el mundo”.

El creciente interés por ampliar la capacidad de almacenamiento, tanto por parte de importadores como de exportadores, demuestra hasta qué punto la crisis de Ormuz ha transformado la planificación de la seguridad energética.

Lo que comenzó como una crisis de suministro podría terminar generando una nueva e importante fuente de demanda petrolera, con programas de acumulación de reservas que podrían requerir hasta 1,000 millones de barriles de crudo y combustibles refinados durante los próximos años.