La regulación podría representar una amenaza mayor que la propia tecnología
BCA Research considera que el principal riesgo para quienes invierten en inteligencia artificial no es un fracaso tecnológico, sino la posibilidad de una creciente reacción política contra el sector.
En una nota reciente, Matt Gertken, estratega jefe de geopolítica de la firma, señaló que la oposición a la IA está aumentando en distintas partes del mundo y podría derivar en mayores impuestos, regulaciones más estrictas y nuevas restricciones para la industria en los próximos años.
Según BCA, “the populist backlash against AI could result in bipartisan regulation in 2027, but is especially likely to prompt tax hikes from 2029.”
El temor a la pérdida de empleos impulsa la oposición
La firma identifica el desplazamiento laboral como el principal factor detrás del creciente rechazo hacia la inteligencia artificial.
A medida que las capacidades de automatización avanzan, aumenta la preocupación entre los trabajadores de economías orientadas a los servicios sobre el posible impacto de la tecnología en el empleo y los salarios.
BCA señaló que legisladores en Estados Unidos y otros países ya están considerando medidas que incluyen regulación, impuestos específicos, mecanismos de redistribución económica e incluso restricciones a la construcción de centros de datos.
La percepción pública se está deteriorando
La firma también destacó un cambio en la opinión pública, particularmente en Estados Unidos.
Según BCA, cada vez más personas consideran que la inteligencia artificial está avanzando demasiado rápido y muestran menos optimismo sobre sus beneficios a largo plazo.
La tendencia es especialmente visible entre las generaciones más jóvenes, que muestran una creciente preocupación por las implicaciones de la IA para el empleo y la estabilidad económica.
La historia muestra que las grandes regulaciones suelen seguir a una crisis
BCA recordó que sectores como la energía nuclear, la banca y la salud enfrentaron fuertes intervenciones regulatorias únicamente después de eventos significativos que alteraron la percepción pública.
Aunque la inteligencia artificial aún no ha provocado una crisis comparable, la firma advirtió que la tecnología “could be scapegoated amid an unrelated crisis.”
Entre los posibles detonantes mencionó una recesión económica, despidos masivos vinculados a la automatización, un repunte de la inflación o algún incidente importante relacionado con sistemas de IA.
Las elecciones de 2028 podrían acelerar la presión regulatoria
La firma considera que el entorno político podría volverse más desafiante conforme se acerque el próximo ciclo electoral en Estados Unidos.
Si las preocupaciones de los votantes continúan creciendo, los gobiernos podrían verse incentivados a imponer mayores controles sobre las empresas tecnológicas y aplicar impuestos adicionales al sector.
BCA concluyó que “the investment risk is political, not technological,” y advirtió que regulaciones más agresivas o aumentos fiscales para las compañías vinculadas a la inteligencia artificial podrían surgir “as early as next year — and especially after the 2028 election.”
Más sobre la inversión en inteligencia artificial
La inteligencia artificial sigue siendo una de las áreas de inversión con mayor crecimiento a nivel mundial, atrayendo capital hacia sectores como software, semiconductores, computación en la nube y centros de datos. Sin embargo, además de los avances tecnológicos, los inversionistas prestan cada vez más atención a los riesgos regulatorios, políticos y sociales que podrían influir en la evolución del sector.
