Jefferies mantiene recomendación de compra para Coca-Cola tras acuerdo de KFC que sustituye a PepsiCo

Coca-Cola can and drink in glass

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Jefferies mantuvo su recomendación de compra para Coca-Cola (NYSE:KO) y su recomendación de mantener para PepsiCo (NASDAQ:PEP), después de que KFC decidiera sustituir a Pepsi por Coca-Cola como proveedor de bebidas en sus restaurantes de Estados Unidos.

El banco de inversión calificó el cambio como inesperado, particularmente porque ocurre pocos meses después de que Marriott decidiera contratar a Coca-Cola tras mantener una relación comercial con Pepsi durante aproximadamente 30 años.

Aunque Jefferies considera que el impacto financiero directo del acuerdo con KFC será relativamente limitado, la firma señaló que la decisión plantea interrogantes más amplias sobre la competencia por los contratos de suministro de bebidas en los sectores restaurantero y hotelero.

Acuerdo con KFC tendría un impacto financiero directo limitado

Jefferies estima que KFC representa aproximadamente 1% del mercado estadounidense de restaurantes de servicio rápido, lo que sugiere que el cambio de proveedor tendrá un efecto relativamente moderado sobre los negocios generales de bebidas de Coca-Cola y PepsiCo.

Las ventas totales de KFC en Estados Unidos, considerando su sistema de restaurantes, se estiman en 4,700 millones de dólares.

Si las bebidas representan entre 8% y 12% de esas ventas, Jefferies calcula que el negocio de bebidas de la cadena equivale aproximadamente a entre 375 millones y 560 millones de dólares.

Estas cifras corresponden a las ventas estimadas de bebidas realizadas en los restaurantes de KFC y no a los ingresos que Coca-Cola o PepsiCo reconocerían directamente por el suministro de sus productos.

Jefferies también señaló que perder un cliente del canal de servicios de alimentos no necesariamente afecta el apalancamiento operativo de una compañía de bebidas de la misma manera que perder distribución en supermercados u otros establecimientos minoristas.

Por esta razón, la firma no espera que el acuerdo de KFC provoque cambios significativos en sus proyecciones financieras para PepsiCo.

Aumenta la competencia por contratos de bebidas en restaurantes y hoteles

La decisión de KFC ocurre después de otros cambios en los acuerdos de suministro de bebidas dentro de las industrias restaurantera y hotelera.

Marriott seleccionó recientemente a Coca-Cola después de mantener una relación comercial con Pepsi durante aproximadamente tres décadas, según Jefferies.

Sin embargo, PepsiCo también ha conseguido nuevos contratos, incluido un acuerdo para sustituir a Coca-Cola como proveedor de bebidas de Subway.

Por otra parte, McDonald’s eligió a Red Bull como socio para su oferta de bebidas energéticas, en lugar de Monster, marca vinculada con Coca-Cola.

Jefferies considera que estos acontecimientos indican que las relaciones históricas de suministro exclusivo están cada vez más expuestas a la competencia.

Los cambios sugieren que los grandes operadores de restaurantes y hoteles podrían estar más dispuestos a reconsiderar sus acuerdos comerciales establecidos, lo que genera oportunidades y riesgos para ambas compañías.

Jefferies identifica la visibilidad de marca como un riesgo para PepsiCo

Aunque se espera que el efecto financiero directo de perder el contrato de KFC sea limitado, Jefferies identificó la menor exposición de los consumidores a la marca y la percepción del mercado como factores potencialmente más importantes para PepsiCo.

Los restaurantes, hoteles y otros establecimientos de servicios de alimentos permiten a las empresas de bebidas mantener presencia entre los consumidores fuera de los canales tradicionales de venta minorista.

Por ello, perder un acuerdo con una cadena importante puede afectar la visibilidad de una marca, incluso cuando el volumen de ventas asociado representa una proporción relativamente pequeña del negocio total.

Jefferies señaló que Coca-Cola ha mostrado avances en la obtención de oportunidades de consumo fuera del hogar y ha buscado activamente nuevos contratos.

La firma considera que las recientes pérdidas de cuentas comerciales de PepsiCo podrían influir en la percepción de los inversionistas sobre su posición competitiva, especialmente si otros acuerdos históricos de suministro quedan abiertos a nuevos proveedores.

Valuación de PepsiCo podría enfrentar presión pese al impacto limitado en utilidades

Jefferies indicó que PepsiCo cotiza actualmente a aproximadamente 15 veces sus utilidades por acción proyectadas a dos años.

Esta cifra representa un descuento de alrededor de cinco puntos en su múltiplo de valuación respecto de su promedio de los últimos cinco años, lo que implica un promedio histórico cercano a 20 veces las utilidades bajo la misma medición.

A pesar de esta valuación relativamente baja, Jefferies considera que la pérdida del contrato con KFC podría generar presión adicional sobre el múltiplo de utilidades de PepsiCo debido a las preocupaciones sobre su competitividad y sus relaciones comerciales.

La firma destacó que el acuerdo no modifica de manera significativa sus proyecciones financieras para PepsiCo.

Su análisis se concentra principalmente en determinar si el cambio de proveedor podría contribuir a una revisión más amplia de la posición competitiva de la compañía en el mercado estadounidense de servicios de alimentos.

Jefferies mantiene sus recomendaciones para Coca-Cola y PepsiCo

Jefferies conservó su recomendación de compra para Coca-Cola y de mantener para PepsiCo después del anuncio.

La firma considera que las consecuencias financieras inmediatas de la decisión de KFC son manejables, aunque interpreta el cambio como otra señal de mayor competencia por los contratos importantes de suministro de bebidas.

Para Coca-Cola, el acuerdo representa una oportunidad adicional para ampliar su presencia en restaurantes y otros establecimientos de consumo fuera del hogar.

En el caso de PepsiCo, la principal preocupación identificada por Jefferies es el posible efecto sobre la exposición de marca y la percepción de los inversionistas, más que una reducción considerable de las utilidades esperadas.

Los próximos cambios en contratos exclusivos de suministro de bebidas podrían ofrecer nuevas señales sobre la evolución de la competencia entre ambas compañías.