¿El próximo capítulo de Tesla? Wall Street comienza a evaluar una combinación con SpaceX

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Tesla (NASDAQ:TSLA) ha protagonizado una sólida recuperación desde que alcanzó un mínimo de varios meses a principios de esta primavera. El fabricante de vehículos eléctricos ha subido más de un 30% desde inicios de abril y actualmente cotiza cerca de los 440 dólares por acción, recuperando niveles que parecían lejanos hace apenas unas semanas.

Gran parte del optimismo reciente se ha centrado en las oportunidades de largo plazo de Tesla en conducción autónoma total, robotaxis y el programa de robots humanoides Optimus. Aunque estos temas siguen siendo pilares fundamentales de la tesis de inversión, una nueva conversación comienza a ganar fuerza entre los inversionistas, una que podría cambiar radicalmente la forma en que se valora la compañía en los próximos años.

La especulación sobre SpaceX gana fuerza

Durante las últimas semanas han surgido cada vez más reportes que sugieren que Elon Musk ha explorado la posibilidad de combinar Tesla con SpaceX (NASDAQ:SPCX), su empresa privada de tecnología espacial y satélites.

La posibilidad ha captado una enorme atención debido a que SpaceX es ampliamente considerada como candidata a una futura salida a bolsa, en lo que podría convertirse en la mayor OPI de la historia. Cualquier movimiento que vincule a ambas compañías daría lugar a una de las empresas tecnológicas más grandes e influyentes del mundo.

Entre quienes respaldan esta posibilidad se encuentra Dan Ives, analista de Wedbush y uno de los defensores más conocidos de Tesla. En una nota reciente para clientes, estimó que existe entre un 80% y un 90% de probabilidad de que una fusión ocurra antes de principios de 2027. Según Ives, la estrategia de Musk gira cada vez más en torno al control de una mayor parte del ecosistema de inteligencia artificial, y una integración entre Tesla y SpaceX sería una extensión natural de esa visión.

El historial corporativo de Musk ofrece pistas

La teoría tiene peso no solo por la especulación del mercado, sino también por el historial de Musk al conectar sus empresas con el paso del tiempo.

Además de la frecuente movilidad de ingenieros entre sus compañías, Musk ha demostrado repetidamente su disposición a consolidar activos y operaciones dentro de su red empresarial.

A principios de este año, Tesla invirtió 2,000 millones de dólares en xAI, la empresa de inteligencia artificial de Musk. Esa compañía había adquirido previamente X, anteriormente conocida como Twitter, después de que Musk comprara la plataforma de redes sociales. Más recientemente, SpaceX adquirió xAI, creando una red cada vez más interconectada de participaciones y relaciones estratégicas.

Como resultado, los accionistas de Tesla ya tienen una exposición indirecta a activos relacionados con SpaceX, incluso sin una fusión formal.

Las conexiones van más allá de las estructuras de propiedad. Ambas empresas también colaboran en el desarrollo de la planta de fabricación de semiconductores Terafab, que producirá chips avanzados para varias compañías lideradas por Musk.

En conjunto, estos desarrollos sugieren un creciente nivel de integración que algunos inversionistas consideran como la preparación para una combinación corporativa de mayor alcance.

Por qué la idea resulta atractiva para los optimistas

Para los seguidores de Tesla, el atractivo de una fusión es evidente.

SpaceX aporta un negocio líder en lanzamientos espaciales, la creciente red satelital Starlink y acceso a capacidades de inteligencia artificial mediante sus vínculos con xAI. Tesla, por su parte, contribuye con experiencia en manufactura a gran escala, almacenamiento energético, liderazgo en vehículos eléctricos y ambiciosos proyectos de robótica.

La organización resultante combinaría capacidades en transporte, energía, comunicaciones, inteligencia artificial, computación y exploración espacial.

Dan Ives ha descrito este escenario como el “santo grial” de las ambiciones de construcción de imperios empresariales de Musk. Considerados en conjunto, estos activos crearían una plataforma tecnológica excepcionalmente amplia en múltiples industrias de alto crecimiento.

Los desafíos siguen siendo considerables

A pesar del entusiasmo, existen obstáculos importantes.

Persisten dudas sobre la valoración atribuida a SpaceX, y algunos críticos consideran difícil justificar estimaciones cercanas a 1.7 billones de dólares. Musk también enfrenta el reto de ejecutar con éxito una posible salida a bolsa de SpaceX antes de contemplar una operación aún más compleja.

Los mercados de predicción son considerablemente más cautelosos que algunos analistas de Wall Street. Actualmente, las probabilidades implícitas de una fusión entre Tesla y SpaceX antes de mayo de 2027 rondan apenas un tercio.

Las valoraciones representan otro desafío importante. Ambas compañías cotizan con múltiplos elevados y cualquier integración requeriría complejas negociaciones sobre propiedad, gobierno corporativo y creación de valor para los accionistas.

Además, una operación de esta magnitud probablemente enfrentaría una intensa supervisión regulatoria, desafíos legales y resistencia por parte de distintos grupos de inversionistas.

Una posibilidad que los inversionistas ya no pueden ignorar

Aún no está claro si una fusión llegará a concretarse. Sin embargo, los crecientes vínculos financieros, operativos y estratégicos entre las empresas de Musk han hecho que la conversación resulte cada vez más difícil de ignorar.

Para quienes confían en la visión de largo plazo del empresario, la posibilidad de una relación mucho más estrecha entre Tesla y SpaceX ya no parece tan improbable como hace algunos años.

Aunque existen numerosos obstáculos por superar, la idea ha evolucionado de un simple rumor de mercado a un escenario que algunos participantes de Wall Street comienzan a considerar seriamente.