El precio del oro retrocedió por debajo de los 4,000 dólares por onza el viernes, prolongando sus pérdidas ante el fortalecimiento de la inflación estadounidense y las renovadas tensiones en Medio Oriente. Estos factores reforzaron las expectativas de que la Reserva Federal podría incrementar nuevamente las tasas de interés antes de finalizar el año.
El metal precioso se encaminaba a registrar su segunda caída mensual consecutiva, mientras los inversionistas evaluaban las perspectivas de política monetaria y las consecuencias de la volatilidad en los mercados financieros internacionales.
A las 23:50 ET (03:50 GMT), el oro al contado bajaba 0.7%, hasta 3,992.46 dólares por onza, mientras que los futuros estadounidenses del metal perdían 0.8%, para ubicarse en 4,002.22 dólares.
La debilidad también afectó a otros metales preciosos. La plata retrocedió 1.7%, hasta 51.29 dólares por onza, y el platino disminuyó 1.8%, a 1,460.79 dólares.
El paladio al contado perdió 1.7%, hasta 989.46 dólares, mientras que sus contratos de futuros cayeron 2%, a 984.75 dólares.
Por su parte, el índice del dólar estadounidense descendió 0.3%, hasta 101.79 puntos, aunque la depreciación de la moneda no fue suficiente para contrarrestar las presiones sobre el oro.
Oro se encamina a su segundo mes consecutivo de pérdidas
Las cotizaciones del oro acumulaban una caída superior a 3% durante octubre, en un entorno de incertidumbre sobre la inflación y el rumbo de las tasas de interés estadounidenses.
El repunte de las tensiones en Medio Oriente ha mantenido elevados los precios de la energía, aumentando el riesgo de que las presiones inflacionarias persistan durante más tiempo.
Los precios del petróleo avanzaron ante señales de que Washington podría reanudar las operaciones militares contra Irán después de las elecciones intermedias estadounidenses previstas para la semana siguiente.
Un nuevo incremento en los costos energéticos podría trasladarse a los precios al consumidor y complicar las decisiones de política monetaria de los principales bancos centrales.
Aunque el oro suele beneficiarse de la incertidumbre geopolítica por su condición de activo refugio, las perspectivas de tasas de interés más elevadas han limitado su atractivo.
Los inversionistas continuaron evaluando si los riesgos inflacionarios podrían llevar a la Reserva Federal a mantener una postura monetaria restrictiva durante más tiempo.
Inflación de Estados Unidos aumenta las expectativas de nuevas alzas de tasas
Los últimos indicadores económicos estadounidenses reforzaron las preocupaciones sobre la persistencia de la inflación.
El índice de precios del gasto en consumo personal, conocido como PCE y considerado la medida de inflación preferida de la Reserva Federal, aumentó 0.5% en septiembre.
El resultado representó su mayor incremento mensual desde marzo, lo que elevó las expectativas de un posible ajuste adicional de las tasas de interés antes de que concluya 2026.
La Reserva Federal mantuvo sin cambios las tasas durante su reunión más reciente, aunque su presidente, Kevin Warsh, dejó abierta la posibilidad de aplicar nuevas medidas de endurecimiento monetario.
El comportamiento de la inflación y los precios de la energía será determinante para las próximas decisiones del banco central.
Las tasas de interés elevadas suelen perjudicar al oro, ya que el metal no ofrece rendimientos periódicos y compite con instrumentos financieros que generan intereses.
Por esta razón, las expectativas de mayores costos de financiamiento han ejercido presión sobre las cotizaciones, incluso en sesiones caracterizadas por un dólar más débil.
Caída de acciones tecnológicas provoca ventas adicionales de oro
La volatilidad del sector tecnológico también ha contribuido a las pérdidas del mercado de metales preciosos.
De acuerdo con ANZ, el oro continúa expuesto a liquidaciones generalizadas de activos financieros, mientras los inversionistas reconsideran la rentabilidad de los grandes programas de inversión en infraestructura de inteligencia artificial.
Las acciones tecnológicas registraron pérdidas por segunda sesión consecutiva después de una nueva serie de resultados corporativos que decepcionaron al mercado.
Alphabet figuró entre las empresas más afectadas, ante las dudas sobre la capacidad de las inversiones masivas en inteligencia artificial para generar rendimientos suficientes.
Durante la semana anterior, las ventas de acciones tecnológicas habían contribuido a llevar al oro a su nivel más bajo desde julio.
Parte de la presión provino de inversionistas que vendieron posiciones en metales preciosos para compensar pérdidas en otras áreas de sus portafolios.
Este comportamiento demuestra que, durante episodios de volatilidad intensa, incluso los activos considerados refugio pueden enfrentar presiones de venta.
Desde entonces, el oro ha fluctuado alrededor de los 4,000 dólares por onza, con periodos de recuperación impulsados por compras a precios más bajos.
Demanda de China ayuda a limitar las pérdidas del oro
A pesar de la debilidad reciente, la demanda de compradores chinos y de inversionistas con horizontes de largo plazo ha proporcionado cierto respaldo a las cotizaciones.
Los retrocesos del metal han generado oportunidades de compra, especialmente cuando el precio se aproxima a la referencia psicológica de los 4,000 dólares por onza.
La participación de estos compradores ha contribuido a estabilizar temporalmente el mercado después de las fuertes pérdidas relacionadas con la corrección de las acciones tecnológicas.
Sin embargo, la evolución del oro continúa dependiendo de varios factores, entre ellos los datos económicos estadounidenses, las expectativas de tasas de interés y las tensiones geopolíticas.
Los movimientos del dólar y de los rendimientos de los bonos gubernamentales también seguirán siendo relevantes para determinar el atractivo relativo de los metales preciosos.
Cobre enfrenta presiones por dudas sobre inversiones en inteligencia artificial
Las ventas relacionadas con el sector tecnológico también se extendieron a los metales industriales.
ANZ señaló que la corrección de las acciones tecnológicas provocó un aumento de la aversión al riesgo en los mercados de materias primas, afectando particularmente a los metales básicos.
El cobre ha sido uno de los productos más sensibles a los cambios en las expectativas sobre la inversión en infraestructura de inteligencia artificial.
Durante los últimos meses, el metal había registrado avances impulsados por las previsiones de una mayor demanda derivada de la construcción de centros de datos, redes eléctricas e instalaciones tecnológicas.
Sin embargo, las preocupaciones sobre la sostenibilidad financiera de estos proyectos han llevado a los inversionistas a reconsiderar el ritmo de crecimiento futuro del consumo.
La demanda física de China ha ayudado a compensar parcialmente estas presiones.
Los compradores chinos han intensificado sus esfuerzos para asegurar suministros ante condiciones de oferta más ajustadas.
Como resultado, la prima Yangshan del cobre, que refleja las condiciones de demanda de las importaciones chinas, alcanzó un récord de 200 dólares por tonelada.
El incremento muestra que la demanda física permanece sólida, a pesar de la incertidumbre que afecta las cotizaciones internacionales.
Para el oro, el cobre y otros metales, las próximas sesiones estarán determinadas por la evolución de la inflación, las decisiones de los bancos centrales, los acontecimientos en Medio Oriente y la demanda de los principales mercados consumidores.
Con el oro cerca de los 4,000 dólares por onza, los inversionistas seguirán atentos a la capacidad de las compras físicas para sostener los precios frente a la posibilidad de nuevas alzas de tasas en Estados Unidos.
