¿Podría el cobre perder la prima impulsada por los aranceles?

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Los precios del cobre han subido con fuerza hasta acercarse a máximos históricos, impulsados por las expectativas de nuevos aranceles a las importaciones en Estados Unidos. La carrera por enviar metal al mercado estadounidense ha reducido la oferta disponible a nivel mundial y ha fortalecido los indicadores del mercado físico. Sin embargo, cualquier cambio respecto a las expectativas actuales podría poner en riesgo la prima incorporada en los precios.

El cobre se mantiene cerca de máximos históricos

El cobre cotiza actualmente por encima de los 14,000 dólares por tonelada, muy cerca de su máximo histórico. Al mismo tiempo, los inventarios de la Bolsa de Metales de Londres (LME) continúan disminuyendo, mientras que el diferencial entre el precio al contado y el contrato a tres meses se ha profundizado en backwardation, reflejando un mercado físico cada vez más ajustado.

Durante los últimos meses, los operadores han incrementado sus posiciones anticipando posibles aranceles estadounidenses, una tendencia que ya se refleja en los flujos comerciales, los inventarios y las condiciones del mercado físico.

Las expectativas de aranceles siguen marcando el rumbo del mercado

Los envíos de cobre hacia Estados Unidos se han acelerado conforme los compradores buscan asegurar suministro antes de una posible decisión sobre aranceles. Como resultado, los inventarios de COMEX alcanzaron un máximo histórico, mientras que las importaciones estadounidenses superaron las 200,000 toneladas en julio, el mayor volumen mensual registrado en al menos 12 años.

Mientras tanto, el mercado londinense muestra señales crecientes de escasez. Los inventarios de la LME descendieron a su nivel más bajo en cinco meses y el diferencial entre el precio al contado y el contrato a tres meses se amplió hasta alrededor de 120 dólares por tonelada en backwardation, frente a unos 40 dólares registrados apenas una semana antes. Se trata del nivel más amplio desde octubre, lo que refleja una creciente presión sobre la oferta disponible a corto plazo.

Los fundamentos continúan respaldando al cobre

Aunque las expectativas de aranceles han sido un importante motor del reciente avance, no son el único factor que sostiene los precios.

El crecimiento de la producción minera sigue siendo limitado, mientras que las bajas tarifas de tratamiento continúan indicando una oferta restringida de concentrados. Además, la demanda asociada con la electrificación, la expansión de las redes eléctricas y la infraestructura para inteligencia artificial mantiene un sólido respaldo para el mercado.

Las previsiones actuales siguen apuntando a un déficit global de cobre refinado de aproximadamente 35,000 toneladas durante 2026.

La decisión sobre los aranceles podría provocar una nueva valoración

Una parte importante del reciente repunte responde a la expectativa de que los aranceles se implementarán en términos generales como espera el mercado.

No obstante, si las medidas finales se retrasan, resultan más limitadas de lo previsto o excluyen al cobre refinado, parte de esa prima podría desaparecer rápidamente. El almacenamiento preventivo en Estados Unidos perdería fuerza, los flujos de inventarios comenzarían a normalizarse y la escasez observada fuera del mercado estadounidense podría aliviarse.

Además, cualquier corrección podría intensificarse si los inversionistas deciden cerrar posiciones abiertas únicamente por las expectativas de aranceles.

Los fundamentos volverán a dominar el mercado

La posibilidad de nuevos aranceles estadounidenses ya ha transformado el mercado mundial del cobre, modificando los flujos de inventarios, endureciendo las condiciones del mercado físico e impulsando los precios hacia niveles cercanos a máximos históricos.

Una vez que se anuncie la decisión definitiva, es probable que la atención vuelva a centrarse en el equilibrio entre oferta y demanda.

Aunque esto podría provocar una corrección de corto plazo si las expectativas no se cumplen, no necesariamente cambiaría la perspectiva de largo plazo. Cualquier retroceso respondería más a un ajuste de las expectativas sobre los aranceles que a un deterioro de los fundamentos del mercado del cobre.