Se han logrado avances, aunque aún no existe un acuerdo definitivo
Según fuentes citadas por Reuters, Estados Unidos e Irán han alcanzado un entendimiento preliminar que permitiría extender el actual alto al fuego, reabrir las rutas marítimas a través del Estrecho de Ormuz y aliviar algunas sanciones y restricciones estadounidenses sobre Irán.
Aunque un acuerdo de este tipo representaría un paso importante hacia el fin de un conflicto que ha incrementado los temores de una crisis energética mundial, muchos de los temas más complejos siguen sin resolverse y requerirán negociaciones adicionales durante las próximas semanas.
¿En qué punto se encuentran las negociaciones?
Desde que se alcanzó un alto al fuego a principios de abril, Washington y Teherán han seguido enfrentados en varios asuntos críticos, incluyendo las actividades nucleares iraníes, el conflicto entre Israel y Hezbolá en Líbano, y las exigencias iraníes de alivio de sanciones y acceso a activos congelados.
Tras semanas de contactos principalmente indirectos, cuatro fuentes familiarizadas con las conversaciones afirmaron el jueves que ambas partes acordaron un memorando de entendimiento destinado a detener los combates y otorgar a los negociadores un plazo de 60 días para alcanzar un acuerdo más amplio.
A pesar del aparente progreso, funcionarios de ambos países ya habían señalado en ocasiones anteriores que un acuerdo estaba cerca sin que finalmente se materializara.
La posición de Israel sigue siendo un elemento fundamental. Israel se unió a Estados Unidos en las operaciones militares contra Irán el 28 de febrero, aunque su papel dentro del marco propuesto sigue siendo incierto.
Según las fuentes, el presidente estadounidense Donald Trump todavía no ha aprobado formalmente el acuerdo.
El vicepresidente JD Vance declaró el jueves: “We’re not there, but we’re very close and we’re going to keep working on it”.
Irán aún no ha emitido una respuesta oficial. Sin embargo, la agencia semioficial Tasnim citó a una fuente cercana al equipo negociador iraní que afirmó que el texto todavía no había sido finalizado ni confirmado.
Funcionarios iraníes han señalado previamente que cualquier acuerdo inicial se centraría principalmente en poner fin a las hostilidades, establecer un marco de 30 días para el tránsito internacional e iraní por el Estrecho de Ormuz y posiblemente ofrecer cierto alivio económico.
Posteriormente se abordarían asuntos más complejos, incluidos el futuro de las reservas de uranio enriquecido de Irán, el estatus permanente del Estrecho de Ormuz, los mecanismos de alivio de sanciones y cuestiones de seguridad regional.
La complejidad de estas conversaciones no debe subestimarse. El acuerdo nuclear de 2015, posteriormente abandonado por Trump en 2018, requirió años de negociaciones entre amplios equipos de expertos técnicos.
El Estrecho de Ormuz y el bloqueo en el Golfo
Uno de los asuntos más urgentes es la situación del Estrecho de Ormuz, por donde normalmente transita cerca del 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado.
Las restricciones iraníes al tráfico marítimo han contribuido al aumento de los precios de la energía, lo que convierte su reapertura en una prioridad para Washington.
Al mismo tiempo, el estrecho sigue siendo una de las herramientas de presión más importantes de Teherán.
Incluso si se alcanza un acuerdo, el restablecimiento de condiciones normales de navegación podría tardar tiempo. Numerosos buques permanecen atrapados en el Golfo, mientras que Irán asegura haber desplegado minas marinas en determinadas zonas.
Otro asunto importante es el bloqueo estadounidense que afecta a los puertos iraníes. Estas restricciones han perjudicado las exportaciones del país y reducido los ingresos del gobierno, por lo que su eliminación constituye una de las principales prioridades de Teherán.
También persisten interrogantes sobre el alcance de una eventual retirada militar estadounidense de la región.
La cuestión nuclear sigue siendo extremadamente compleja
Washington sostiene que Irán busca desarrollar la capacidad de fabricar armas nucleares.
Irán rechaza sistemáticamente esa acusación y afirma que su programa nuclear tiene fines exclusivamente pacíficos.
El principal foco de discusión continúa siendo el enriquecimiento de uranio. Aunque el uranio enriquecido es necesario para la generación de energía nuclear civil, también puede utilizarse para fabricar armamento si alcanza niveles elevados de pureza.
Fuentes iraníes han sugerido que Teherán podría aceptar eventualmente diluir parte de su uranio altamente enriquecido en un país aliado, reduciendo su pureza hasta aproximadamente el 5% antes de recuperarlo.
Sin embargo, siguen pendientes numerosas cuestiones.
Los negociadores deberán definir la duración de cualquier suspensión del programa nuclear, el futuro de las instalaciones nucleares, el tratamiento de las reservas de uranio enriquecido al 20% y al 5%, el destino de las centrifugadoras avanzadas, los programas de investigación y el diseño de un futuro régimen de inspecciones.
Los misiles balísticos siguen siendo un punto de fricción
Antes del inicio de la guerra, una de las principales exigencias de Washington era que Irán limitara el alcance de sus misiles balísticos para evitar que pudieran amenazar a Israel.
Irán ha rechazado constantemente cualquier restricción sobre sus capacidades militares convencionales y sostiene que su programa de misiles no es negociable.
Teherán también insiste en que conserva un importante arsenal de misiles.
Alivio de sanciones y activos congelados
Las sanciones económicas han afectado duramente a la economía iraní durante años y han contribuido a episodios recurrentes de malestar social.
El gobierno iraní busca un alivio amplio de las sanciones, la liberación de decenas de miles de millones de dólares en ingresos petroleros congelados en el extranjero y compensaciones por los daños ocasionados por la guerra.
Históricamente, Estados Unidos se ha mostrado reacio a aceptar grandes liberaciones de activos.
Trump ha criticado en repetidas ocasiones al expresidente Barack Obama por devolver ciertos activos iraníes congelados como parte del acuerdo nuclear de 2015.
Algunos medios han informado que el último borrador podría incluir programas de inversión destinados a apoyar la economía iraní.
Líbano sigue siendo un importante desafío regional
Irán ha insistido repetidamente en que la campaña militar israelí contra Hezbolá en Líbano debe formar parte de cualquier acuerdo más amplio.
Aunque Israel y Líbano alcanzaron un alto al fuego el mes pasado, ambas partes continúan acusándose mutuamente de violaciones reiteradas.
Al mismo tiempo, Israel ha intensificado sus operaciones militares en el sur del Líbano.
Cualquier acuerdo que limite la capacidad de acción de Israel en el país probablemente enfrentaría una fuerte oposición del gobierno israelí, convirtiendo este asunto en otro desafío importante para las futuras negociaciones.
Un marco preliminar, no un acuerdo de paz definitivo
Aunque los reportes recientes sugieren avances significativos, los negociadores aún están lejos de resolver los asuntos más complejos que se encuentran en el centro del conflicto.
Un acuerdo preliminar podría reducir las tensiones inmediatas, restablecer los flujos energéticos y crear las condiciones necesarias para conversaciones más amplias.
Sin embargo, las cuestiones relacionadas con el programa nuclear iraní, la seguridad regional, las sanciones, los misiles y el papel futuro de Israel siguen sin resolverse, lo que significa que incluso si se acuerda una extensión del alto al fuego, el camino hacia una solución integral podría seguir siendo largo y complicado.









