Los mercados financieros están favoreciendo cada vez más a compañías respaldadas por activos tangibles y de larga vida económica a medida que los nuevos modelos de inteligencia artificial transforman las expectativas de los inversionistas, según analistas de Goldman Sachs.
En una nota de investigación, los analistas —entre ellos Guillaume Jaisson y Peter Oppenheimer— describieron a estas empresas como “activos pesados, baja obsolescencia”, o “HALO” por sus siglas en inglés. Señalaron como ejemplos clave a las redes eléctricas, oleoductos, servicios públicos, infraestructura de transporte, maquinaria industrial crítica y capacidad manufacturera de ciclos largos.
Goldman indicó que la “intensidad de activos” se ha convertido en un “factor clave de las valuaciones y los rendimientos”, destacando que su cesta de acciones HALO intensivas en capital ha superado a las compañías más ligeras en activos en un 35% desde 2025.
“Mayores rendimientos reales, la fragmentación geopolítica y la reconfiguración de las cadenas de suministro han devuelto el liderazgo bursátil hacia los activos productivos tangibles”, escribieron los analistas. “Los mercados están premiando la capacidad, las redes, la infraestructura y la complejidad de ingeniería —activos que son costosos de replicar y menos expuestos a la obsolescencia tecnológica.”
Los analistas añadieron que la rápida aparición de nuevos modelos de IA ha presionado las expectativas de márgenes en las megaempresas que han comprometido fuertes inversiones en esta tecnología, además de aumentar los riesgos de disrupción para compañías de software y servicios de TI. Muchas de estas firmas pertenecen al grupo de industrias “ligeras en capital” identificado por Goldman, que anteriormente se beneficiaron de la expansión de la economía digital y del uso de smartphones al construir modelos de negocio basados en la escalabilidad más que en productos físicos.
Aunque estas empresas experimentaron un periodo de fuerte crecimiento tras la crisis financiera global, ahora enfrentan mayores costos de capital derivados de restricciones en las cadenas de suministro, la guerra en Ucrania y lo que los analistas describieron como un “replanteamiento estructural de la globalización”. Estos factores también han reforzado la “importancia de la resiliencia económica”, añadieron.
“Los sistemas energéticos, las cadenas de suministro, la infraestructura y las capacidades de seguridad nacional ya no se consideran activos periféricos; se han vuelto estratégicos y escasos, y cada vez se valoran como tales”, señalaron los analistas. “Como resultado, la brecha de valoración entre empresas intensivas en capital y aquellas ligeras en capital se ha reducido de forma significativa [.]”.









