Los precios del oro retrocedieron este lunes, mientras las renovadas tensiones en Medio Oriente y las expectativas de tasas de interés más elevadas redujeron el atractivo del metal precioso, que no genera rendimiento.
A las 07:15 ET (11:15 GMT), el oro al contado bajaba 1.3% a 4,035.82 dólares por onza, mientras que los futuros del oro perdían 1.1% hasta 4,049.92 dólares por onza.
Diversos reportes señalaron que Estados Unidos e Irán acordaron suspender los recientes enfrentamientos en el Estrecho de Ormuz, permitiendo nuevamente el tránsito de embarcaciones por esta ruta estratégica. Sin embargo, The New York Times, citando a un funcionario estadounidense, informó que Irán aún no ha confirmado oficialmente dicho acuerdo.
El diario añadió que Washington y Teherán continuarán negociando la implementación de un memorando de entendimiento. Por su parte, The Wall Street Journal indicó que las conversaciones podrían reanudarse en Doha, Qatar, tan pronto como este martes. Axios fue el primer medio en informar sobre el acuerdo para detener las hostilidades y retomar las negociaciones.
El petróleo y las tasas de interés siguen marcando la dirección del mercado
Aunque los precios del petróleo permanecieron cerca de los niveles previos al conflicto, el reciente aumento derivado de las hostilidades mantuvo vivas las preocupaciones por una nueva ola inflacionaria impulsada por la energía. Los mercados siguen considerando probable que bancos centrales como la Reserva Federal vuelvan a subir las tasas de interés antes de finalizar el año.
“[T]here’s still plenty of risk facing the oil market. Even so, participants appear to be shrugging off these developments, instead focusing on what a continued recovery in oil flows would mean for the global balance,” señalaron analistas de ING.
“Esta complacencia resulta extraña y claramente deja un importante riesgo alcista si la recuperación del suministro resulta más lenta de lo previsto.”
El fortalecimiento del dólar estadounidense también presionó al oro, ya que encarece el metal para los compradores que operan con otras divisas. Además, el dólar ha mantenido su atractivo como activo refugio durante el conflicto, respaldado por la percepción de que la economía estadounidense, como uno de los principales exportadores de energía del mundo, está relativamente protegida frente al alza del petróleo.
Los inversionistas ahora centran su atención en una intensa agenda económica en Estados Unidos, que incluye el reporte mensual de empleo, la confianza del consumidor, las vacantes laborales y las cifras de nóminas privadas, datos que podrían modificar las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal.
