Los mercados bursátiles globales podrían permanecer en una fase de consolidación en el corto plazo mientras los inversionistas lidian con una elevada incertidumbre y una amplia gama de posibles resultados económicos, según el estratega de UBS Andrew Garthwaite.
UBS fijó un objetivo para 2026 de 1,100 puntos para el índice MSCI All-Country World Equity, ligeramente por debajo de su estimación anterior de 1,130. Con el índice actualmente cerca de 1,015.60, la nueva proyección apunta a un potencial de subida limitado, pero con volatilidad persistente en el camino.
El banco también destacó una amplia dispersión de posibles escenarios para las acciones globales. En un resultado más favorable, una rápida resolución de las tensiones en Medio Oriente combinada con mayores ganancias de productividad impulsadas por la inteligencia artificial podría elevar el valor razonable del índice MSCI AC World hasta alrededor de 1,280.
Sin embargo, UBS advirtió que un conflicto prolongado de tres meses o más, junto con la ausencia de mejoras en la productividad, podría llevar el valor razonable del índice hasta cerca de 700, lo que implicaría una caída aproximada de 30% desde los niveles actuales.
“Existe el riesgo de que incluso con una resolución potencialmente rápida estemos subestimando las disrupciones en las cadenas de suministro (por ejemplo, en ácido sulfúrico, combustible para aviones y GLP en India)”, escribió el estratega en una nota.
Garthwaite señaló que varios factores a corto plazo están manteniendo a los mercados accionarios dentro de un rango limitado. Los indicadores de apetito por riesgo siguen elevados, con la medida de Risk Appetite de UBS ubicada en el percentil 85 de su rango de los últimos diez años. Al mismo tiempo, el posicionamiento de los inversionistas, tanto sistemáticos como discrecionales, se mantiene en general neutral en lugar de claramente defensivo.
Los sectores defensivos, como bienes de consumo básico y farmacéuticas, no han superado de forma significativa al mercado, lo que sugiere que los inversionistas aún no están descontando plenamente el riesgo de una desaceleración económica. Los mercados de materias primas también envían señales mixtas: los futuros del petróleo apuntan a una interrupción temporal del suministro, mientras que el fuerte aumento de los rendimientos de los bonos sugiere que los riesgos inflacionarios podrían estar siendo subestimados.
En este contexto, UBS destacó varios indicadores clave que los inversionistas deberían seguir de cerca. Los precios del petróleo siguen siendo un factor central, dado su vínculo histórico con el desempeño de las acciones durante episodios de tensión geopolítica. Los diferenciales de crédito son otro indicador importante, y el ensanchamiento limitado observado hasta ahora sugiere que las condiciones financieras se mantienen relativamente estables.
Las expectativas de inflación y el crecimiento salarial en Estados Unidos también permanecen contenidos, lo que permite a la Reserva Federal mirar más allá de presiones inflacionarias de corto plazo impulsadas por la energía. En contraste, el panorama inflacionario en Europa sigue siendo más frágil.
A más largo plazo, UBS continúa viendo factores estructurales de apoyo para las acciones, en particular el potencial de la inteligencia artificial generativa para impulsar el crecimiento de la productividad a partir de 2028. El banco añadió que, aunque existen algunas condiciones que podrían favorecer una burbuja de mercado, la dinámica actual se asemeja más a una fase de consolidación que al inicio de una caída generalizada.
