La creciente preocupación por la disrupción provocada por la inteligencia artificial ha transformado los mercados bursátiles en lo que Deutsche Bank describe como un “callejón de francotiradores”, mientras los inversionistas reevalúan qué empresas podrían beneficiarse —y cuáles podrían quedarse rezagadas.
De acuerdo con los analistas del banco, la percepción sobre la IA ha cambiado, dejando atrás una “visión mágica del futuro” para centrarse más en su implementación práctica en el mundo real. Esta transición ha presionado a una amplia gama de acciones tecnológicas.
En el último trimestre, los títulos del sector software han registrado caídas de dos dígitos, afectados por el lanzamiento de modelos de IA cada vez más avanzados que pueden replicar o sustituir servicios ofrecidos por empresas existentes. La venta masiva no se ha limitado al software. El retroceso se ha extendido a diversas industrias, ya que Wall Street evalúa el posible impacto de la IA en actividades que van desde el análisis de datos hasta las cadenas de suministro.
El efecto ya se refleja en los principales índices. Desde el 28 de enero, el Nasdaq Composite ha caído más de 5%, mientras que el grupo conocido como los “Siete Magníficos” de mega capitalización tecnológica acumula un descenso superior al 8%. Antiguos favoritos del mercado como Microsoft y Amazon han bajado 17% y 18%, respectivamente, ante el creciente escrutinio sobre si las enormes inversiones de los hyperscalers en infraestructura de IA generarán retornos suficientes.
“Los mercados se han convertido de repente en un callejón de francotiradores, ya que el foco se dirige hacia los sectores que podrían verse afectados por la automatización, la desintermediación y la obsolescencia impulsadas por la IA”, escribieron los analistas de Deutsche Bank, incluidos Adrian Cox y Galina.
En una nota dirigida a sus clientes, señalaron que la creciente diferenciación entre posibles ganadores y perdedores de la IA está alimentando la volatilidad. Agregaron que los inversionistas comienzan a alejarse de la narrativa inicial según la cual los avances en IA impulsarían ganancias generalizadas en todo el sector tecnológico.
Los analistas destacaron que, desde el lanzamiento de ChatGPT de OpenAI en 2022, las empresas que suministran hardware e infraestructura para sistemas de IA han superado en desempeño a las compañías de servicios y software “donde está claro que la IA será transformadora, pero no está claro si ellas transformarán o serán transformadas”.
“En caso de duda, los inversionistas están vendiendo”, afirmaron.
Al mismo tiempo, muchos operadores intentan gestionar riesgos a medida que valorar la IA en los mercados públicos se vuelve más complejo. Lo que antes era un debate principalmente teórico sobre el potencial de la IA ahora se está convirtiendo en una realidad operativa más inmediata.
“Es posible que los modelos de IA se estén volviendo un producto básico. Si ese es el caso, el verdadero valor de la IA podría residir, en última instancia, en aplicaciones que aún no se han inventado. Esa imprevisibilidad da a los inversionistas otra razón para tomar un respiro del frenesí”, concluyeron los analistas.

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