La demanda mundial de petróleo crecerá a un ritmo más moderado en 2026, mientras que el aumento de la oferta también perderá impulso tras interrupciones relacionadas con el clima y problemas de producción registrados a inicios de año, según la International Energy Agency.
En su informe mensual más reciente, la AIE señaló que la oferta global de crudo cayó a 106,6 millones de barriles por día en enero, lo que representa una disminución de 1,2 millones de barriles diarios frente a diciembre. El retroceso se atribuyó principalmente a fuertes tormentas invernales en partes de Estados Unidos, a una interrupción en el gigantesco yacimiento de Tengiz en Kazajistán y a restricciones en las exportaciones que afectaron a productores clave como Rusia y Venezuela.
La producción rusa descendió alrededor de 350.000 barriles diarios, reflejando la presión de las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea en el contexto de la guerra en Ucrania. La producción venezolana también bajó, aunque se prevé una recuperación después de que Washington autorizara un mecanismo que permite a empresas estadounidenses y filiales en EE.UU. de compañías internacionales exportar crudo venezolano.
De cara a 2026, la oferta mundial de petróleo aumentaría en 2,4 millones de barriles diarios hasta alcanzar 108,6 millones. El incremento se repartiría de manera equilibrada entre los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo —que recientemente acordaron con sus aliados mantener las cuotas actuales hasta marzo— y los productores fuera del grupo. En 2025, la oferta global creció casi 3,1 millones de barriles diarios.
La perspectiva de una oferta más ajustada, junto con las tensiones entre Estados Unidos e Irán, impulsó los precios de referencia del crudo en aproximadamente 10 dólares por barril en enero. Los precios cedieron ligeramente a principios de este mes tras reportes de avances diplomáticos para reducir tensiones, pero posteriormente volvieron a subir después de que Estados Unidos recomendara a los barcos evitar aguas iraníes al transitar por el Estrecho de Ormuz, indicó la AIE.
Aunque Washington y Teherán han señalado ciertos avances en las conversaciones, todavía no existe un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní, lo que mantiene a los mercados en alerta ante un posible impacto en la oferta desde Medio Oriente.
En cuanto a la demanda, la AIE revisó ligeramente a la baja su previsión de crecimiento anual a 850.000 barriles diarios, citando el efecto de precios más altos del crudo y la incertidumbre económica global. Se espera que China siga siendo el principal impulsor del aumento de la demanda, aunque a un ritmo muy por debajo del promedio de la última década.
Pese a la desaceleración prevista en la demanda, el informe sugiere que en 2026 podría registrarse un importante superávit mundial de oferta, una tendencia que se ha venido consolidando desde que la OPEP y sus aliados comenzaron a aumentar gradualmente la producción en abril de 2025 tras un prolongado periodo de recortes. El incremento de la producción en Estados Unidos también ha contribuido a este panorama de mayor oferta.

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