La tasa anual de inflación en México aumentó ligeramente durante la primera quincena de enero, aunque el alza fue menor a la prevista por los analistas, según datos del instituto nacional de estadística.
Los precios al consumidor subieron 3.77% en comparación con el mismo periodo del año anterior, por debajo del estimado mediano de 3.87% recogido en una encuesta de Bloomberg, pero por encima del 3.66% registrado en la segunda mitad de diciembre.
La inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles como alimentos y energía, se aceleró a 4.47% desde 4.31% a finales de diciembre. Este dato también se ubicó por debajo de las expectativas, ya que los analistas anticipaban una tasa mediana de 4.52%. El banco central de México tiene como objetivo una inflación de 3%, con un margen de más o menos un punto porcentual.
Los aumentos de precios en productos como cigarros, refrescos embotellados, botanas, fondas y taquerías fueron los principales impulsores de la inflación en la primera quincena de enero. Estos incrementos coincidieron con la entrada en vigor de nuevos impuestos a las bebidas azucaradas y al tabaco al inicio del año.
En contraste, los precios del transporte aéreo, el huevo y el gas LP de uso doméstico registraron descensos durante el mismo periodo, lo que ayudó a moderar la presión inflacionaria.
El Banco de México, conocido como Banxico, recortó su tasa de interés de referencia en 25 puntos base hasta 7% en diciembre, marcando su duodécima reducción consecutiva. La autoridad monetaria ha venido bajando las tasas para impulsar el crecimiento económico, pese a que la inflación subyacente sigue siendo elevada.
En su reunión de diciembre, los miembros de la junta de Banxico señalaron que evaluarían el momento adecuado para realizar nuevos ajustes en la tasa, lo que muchos analistas interpretaron como una señal de una posible pausa en la próxima decisión programada para el 5 de febrero.
La última decisión de política monetaria no fue unánime. El subgobernador Jonathan Heath votó por mantener las tasas sin cambios, debido a su preocupación por la persistencia de una inflación subyacente elevada. Heath considera que alcanzar la meta de inflación de 3% de Banxico para el tercer trimestre de 2027 no es realista.

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