La inteligencia artificial se ha convertido en la fuerza dominante que define el comportamiento de los mercados en 2026, superando a los catalizadores macroeconómicos y de política tradicional, según Barclays.
“La IA sigue estando al centro de todo”, escribió el analista Anshul Gupta en una nota para clientes, al añadir que “las ganancias de NVDA [son] ahora un evento más importante que el entorno macro o la política”.
Gupta sostuvo que los mercados se encuentran en una “revolución tecnológica, no en una ‘burbuja especulativa’ clásica”, y señaló que los fundamentos y la dinámica de la volatilidad apuntan más a euforia que a excesos insostenibles.
Barclays indicó que las valuaciones no muestran señales de sobrecalentamiento sistémico, destacando que “las valuaciones de las grandes tecnológicas están cerca de mínimos de 10 años”, mientras que el múltiplo precio-utilidad de Nvidia (NASDAQ:NVDA) está “cerca de los mínimos posteriores al COVID”.
El banco también subrayó que las acciones estadounidenses están “rezagadas frente a sus pares globales”, una situación que, a su juicio, no es consistente con condiciones de burbuja.
En su lugar, el mercado parece atrapado en un equilibrio entre “miedo y FOMO, lo que mantiene ambos extremos en juego”, sosteniendo la volatilidad a medida que la persecución del alza se enfrenta a una demanda persistente de coberturas.
Según Barclays, el ciclo de la IA está trasladando el riesgo de factores macro a impulsores más específicos de cada empresa, dando lugar a una “diferenciación más marcada, incluso dentro del sector tecnológico”.
De cara al futuro, el banco espera que la volatilidad se mantenga respaldada por riesgos estructurales vinculados al apalancamiento asociado a la IA, las tensiones geopolíticas y las elecciones intermedias en Estados Unidos, aun cuando “una mayor dispersión, un aumento en la oferta de volatilidad y flujos de compra en caídas liderados por inversionistas minoristas podrían moderar la volatilidad de los índices”.
“Esto crea un entorno de volatilidad con colas gruesas: periodos de calma interrumpidos por dislocaciones breves y abruptas”, escribió Barclays. “Las correlaciones más bajas favorecen la selección de acciones, mientras que un liderazgo estrecho genera una tensión entre la diversificación y las ganancias del sector tecnológico”.

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